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Una
persona con baja autoestima suele ser alguien inseguro, que
desconfía de las propias facultades y no quiere tomar decisiones
por miedo a equivocarse. Además, necesita de la aprobación de los
demás pues tiene muchos complejos. Suele tener una imagen
distorsionada de si mismo, tanto a lo que se refiere a rasgos
físicos como de su valía personal o carácter. Todo esto le
produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de
relacionarse con otras personas. Le cuesta hacer amigos nuevos y
está pendiente del qué dirán o pensarán sobre él, pues tiene un
miedo excesivo al rechazo, a ser juzgado mal y a ser abandonado. La
dependencia afectiva que posee es resultado de su necesidad de
aprobación, ya que no se quiere lo suficiente como para valorarse
positivamente.
Otro
problema que ocasiona el tenernos infravalorados es la inhibición
de la expresión de los sentimientos por miedo a no ser
correspondidos. Si algo funciona mal en una relación de pareja o de
amistad, la persona con falta de autoestima creerá que la culpa de
esto es suya, malinterpretando en muchas ocasiones los hechos y la
comunicación entre ambos. Se siente deprimido ante cualquier
frustración, se hunde cuando fracasa en sus empeños y por eso
evita hacer proyectos o los abandona a la primera dificultad
importante o pequeño fracaso.
Una
persona con una autoestima óptima, en cambio, tiene las siguientes
cualidades:
-
Posee una visión
de si mismo y de sus capacidades realista y positiva.
-
No necesita de la
probación de los demás, no se cree ni mejor ni peor que nadie.
-
Muestra sus
sentimientos y emociones con libertad.
-
Afronta los nuevos
retos con optimismo, intentando superar el miedo y asumiendo
responsabilidades.
-
Se comunica con
facilidad y le satisfacen las relaciones sociales, valora la
amistad y tiene iniciativa para dirigirse a la gente.
-
Sabe aceptar las
frustraciones, aprende de los fracasos, es creativo e innovador,
le gusta desarrollar los proyectos y persevera en sus metas.
Para
intentar aumentar nuestra autoestima debemos ante todo empezar por
ser nuestros mejores amigos, saber que no hay nada ni nadie en este
mundo más importante que nosotros mismos. Por eso hemos de
aceptarnos tal y como somos, pensando no existe nadie mejor ni peor,
aunque todos seamos diferentes, pues en eso se basa la diversidad
humana.
Consejos
prácticos para mejorar nuestra autoestima:
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El hecho de
querernos más y mejor está en nuestras manos, no en las de los
demás. Todo
reside en la cabeza y nosotros somos quienes debemos intentar
cambiar nuestro autoconcepto.
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Acéptate tal y
como eres, en tus cualidades y defectos. Todos tenemos defectos,
nadie es perfecto ni pretende serlo.
-
Desarrolla el
sentido del humor, no des tanta importancia a cosas que no la
tienen, ni a los posibles comentarios de los demás. Seguramente
en la mayoría de ocasiones nos hacemos montañas
innecesariamente, la gente no está siempre pendiente de lo que
hacemos o decimos, todo está en nuestra imaginación.
-
Préstate más
atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te haga feliz y
te satisfaga.
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No temas a las
responsabilidades o a tomar decisiones, si algo sale mal aprende
de tus errores y ten coraje para volver a intentarlo. Nadie
está libre del error en esta vida y a veces hay que ver la cara
positiva de los fracasos, piensa que aunque se cierren unas
puertas, luego se abrirán otras que pueden ser incluso mejores.
-
Si una relación
personal no acaba de funcionar, no pienses nunca que la culpa es
sólo tuya, entre dos personas ambas partes son responsables de
su comportamiento. La verdad al final es que sólo hubo una
incompatibilidad de caracteres.
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Prémiate por tus
logros, aunque estos sean pequeños o poco importantes, así te
sentirás mejor.
-
Simplifica tu vida
y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo.
No es
fácil cambiar nuestra autoestima, si lo fuera seguramente nadie
sufriría por tenerla demasiado baja, ni existirían personas
tímidas o dependientes, pero hemos de creer que tampoco hay nada
imposible si ponemos realmente empeño en conseguirlo. Las personas
tenemos suficientes capacidades como para cambiar y aprender al
largo de nuestra vida, pues como dice el refrán "la fe mueve
montañas".
Con una
buena autoestima tendrás:
-
Mayor aceptación
de ti mismo y de los demás.
-
Menos tensiones y
mejor posición para dominar el estrés.
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Una visión más
positiva y optimista respecto a la vida.
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Una buena
aceptación de las responsabilidades personales y la sensación
de poseer un mejor control de las cosas.
-
Más
independencia.
-
Mejor capacidad de
escuchar a los demás.
-
Un mayor
equilibrio emocional.
-
Disfrutarás de
las situaciones sociales, pero también de la soledad.
-
Una mayor
autoconfianza, más humor y creatividad.
-
Menos temores ante
los riesgos y fracasos, que se convertirán en oportunidades,
retos, experiencias.
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Un aumento de la
capacidad de expresar los sentimientos.
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Desaparecerán los
sentimientos negativos como la envidia o el rencor.
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Tendrás una mayor
ilusión, motivación, entusiasmo y capacidad para disfrutar de
los grandes y pequeños placeres de la vida.
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