La Inteligencia Emocional y las emociones

Redactado por Elena Ruth Mandel . Artículo revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 17 octubre 2024.
La Inteligencia Emocional es clave para el manejo de las emociones y su impacto en nuestra vida diaria.

Una emoción es la experimentación de un estado afectivo. Consiste en una reacción que mostramos a los estímulos del ambiente de forma subjetiva, que a su vez se acompaña de cambios orgánicos. Aunque son de origen innato, se encuentran en gran medida influidos por la experiencia. La inteligencia emocional juega un papel fundamental en el manejo de las emociones, algo que nos puede proporcionar una mejora notable en nuestra calidad de vida.

Introducción a la Inteligencia Emocional: las emociones

“Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan intentos de adaptación al medio”

Básicamente, lo que hace nuestro cerebro es modificar nuestras cogniciones, nuestras reacciones fisiológicas e impulsar una conducta que nos ayude a sobrevivir. Las emociones se originan en el sistema límbico y tienen tres componentes. Se trata de una función adaptativa de nuestro organismo.

  • Fisiológicos. Es la primera reacción frente a un estímulo y son involuntarias: la respiración aumenta, cambios a nivel hormonal.
  • Cognitivos. La información es procesada a nivel consciente e inconsciente. Influye en nuestra experiencia subjetiva.
  • Conductuales. Provoca un cambio en el comportamiento: los gestos de la cara, los movimientos del cuerpo.

Tipos de emoción

Emociones primarias o básicas

Son las que experimentamos en respuesta a un estímulo.

Paul Ekman afirma que las emociones básicas son seis: miedo, ira, alegría sorpresa, asco y tristeza. Teniendo en cuenta la finalidad adaptativa de las emociones, podemos decir que tienen distintas funciones.

  • Miedo. Puede pasar que nuestro organismo se paralice antes de tomar una salida acertada. El cuerpo se encuentra sometido a un estado de máxima alerta. Se asocia al nerviosismo, ansiedad, preocupación, inquietud y en un nivel más grave, con la fobia y el pánico.
  • Ira. Se acelera la frecuencia cardíaca y se elevan hormonas (la adrenalina) que predisponen nuestro organismo para emprender la acción. Se asocia con la hostilidad, la furia, la indignación, y en casos extremos, el odio patológico.
  • Alegría. Se suprimen sensaciones negativas o de incomodidad. Anulación de prácticamente todas las reacciones fisiológicas de importancia, excepto la sensación de tranquilidad y calma corporal. Se asocia con el placer, la diversión, la armonía sensual y en niveles más altos con la euforia y el éxtasis.
  • Sorpresa. Subir las cejas expresando sorpresa nos permite ampliar el campo visual y nuestra retina recibe más luz. Esta reacción aumenta la información sobre el acontecimiento, facilitando la mejor manera de elegir ante la nueva situación.
  • Asco. Un gesto facial de disgusto se perfila para bloquear las fosas nasales en caso de percibir un olor desagradable. Nos produce rechazo a algo que tenemos por delante.
  • Tristeza. En caso de pérdidas, se asocia a una función adaptativa y reparadora. Provoca una disminución de la energía e ilusión por las actividades cotidianas. Paraliza nuestro metabolismo y nos limita y aísla. En casos graves, podemos llegar a la depresión.

emociones

Emociones secundarias

Son un grupo de emociones que siguen a las anteriores. Cuando experimentamos la emoción básica de miedo, por ejemplo, podemos sentir las emociones secundarias de amenaza o enfado. Las emociones secundarias son generadas a nivel individual como consecuencia del aprendizaje por las normas sociales y las normas morales.

“Las emociones afectan el comportamiento de las personas de manera positiva o negativa”

Positivas. Son las emociones saludables. Favorecen la manera de pensar, de razonar y de actuar de las personas. La alegría, la satisfacción, la gratitud, nos provocan una actitud positiva frente a la vida y nos hacen sentir experiencias de sentirnos bien.

Negativas. Afectan el bienestar de los demás, se conocen como emociones toxicas y suelen provocar el deseo de evitarlas o evadirlas. Por ejemplo: miedo y tristeza. Hay que tener en cuenta que en pequeñas cantidades y baja intensidad no son perjudiciales. Forman parte del proceso de aprendizaje. Gracias a ellas, nuestra memoria emocional nos ayuda a recordar las consecuencias que tienen determinadas conductas o exponernos a ciertos contextos.

Ambiguas. Se conocen también como emociones neutras, ej. la sorpresa. No nos hace sentir ni bien ni mal.

Las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivacionales, deseos, necesidades e incluso objetivos.

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La Inteligencia Emocional

Es una herramienta básica para nuestra salud mental y es una forma de empoderarnos frente a la vida.  De este modo, nos convertirnos en personas más preparadas para afrontar los altibajos diarios. Al controlar nuestras emociones, no somos víctimas de ellas y podemos manejar de forma más adecuada las situaciones adversas que se nos pueden presentar.

La inteligencia emocional es un término que se hizo famoso con Daniel Goleman. Es el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye por lo tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía o agilidad mental; cualidades que configuran una persona adaptada socialmente.

Componentes de la inteligencia emocional

  • Autoconocimiento emocional.
  • Autocontrol emocional.
  • Automotivación.
  • Reconocimiento de las emociones de los demás.
  • Relaciones interpersonales.

Las personas emocionalmente inteligentes

  • Poseen autoestima alta.
  • Son personas positivas.
  • Saben dar y recibir.
  • Tienen empatía, entienden los sentimientos de otros.
  • Reconocen sus propios sentimientos.
  • Son capaces de expresar tanto los sentimientos positivos como los negativos.
  • Son capaces de controlar estos sentimientos.
  • Motivación, ilusión, interés.
  • Tienen valores alternativos.
  • Superan dificultades y frustración.
  • Encuentran equilibrio entre exigencia y tolerancia.

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Lic. en psicología. Terapeuta familiar sistémico relacional. Consultora en decodificación bioemocional y escritora de Buenos Aires, Argentina